Queridos Feligreses:

 

Estoy seguro, como en años anteriores, que muchos nunca han tenido la oportunidad de poner sus vidas en “pausa” para apreciar el don de la Semana Santa. Sin embargo, encontramos un mundo, creado por la mano y el amor de Dios, que ha sido “pausado” para apreciar el misterio del sufrimiento redentor, el amor sacrificial y la salvación divina. Siempre he podido “escuchar” la cercanía de la Semana Santa al oír un himno particular de la Comunión llamado “Acercarse”. Fue compuesto por Steven Janco, compañero mío de seminario. Al paso de los años que hemos celebrado juntos la Eucaristía durante los grandes 90 días de Cuaresma y Pascua, la fuerza con que nuestra congregación ha cantado el estribillo durante la Procesión de la Comunión siempre me ha tocado profundamente al corazón:

 

¡Acércate, acércate! Toma el cuerpo de tu Señor.
¡Acércate, acércate! Bebed la sangre derramada por ti!

 

Y mientras que el estribillo nos recuerda tanto el Jueves Santo como cada Eucaristía que celebramos, los versos del himno revelan la totalidad del Misterio Pascual:

 

Acércate y toma el cuerpo de tu Señor,
Y bebe la santa sangre derramada por ti.
Salvados por su cuerpo y su santa sangre,
Con almas nuevas, damos gracias a Dios.

 

Cristo nuestro Redentor, Hijo eterno de Dios,
Tiene por su cruz y sangre la victoria ganada.
Dio su vida por grandes y pequeños,
Él mismo la ofrenda y él mismo el Sacerdote.

 

Acerquémonos con corazones fieles sinceros
Y aquí las promesas de salvación alcancemos.
Cristo, que en esta vida a los santos defiende,
Da vida eterna a todos los creyentes.

 

Con pan celestial sacia al hambriento,
Da aguas vivas al alma sedienta.
Señor de las naciones, ante quien todos se inclinan,
Hazte presente en esta gran fiesta de amor.

 

Hoy comenzamos con devoción la observancia de los días de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Este es el Misterio Pascual por el cual somos salvos y redimidos. Hoy comenzamos una Semana Santa que será como ninguna otra.

 

Con un mundo en “pausa”, tenemos la oportunidad, tanto en casa como en la televisión e Internet, de poder participar en los Ritos de la Semana Santa que pueden fortalecer nuestra relación como hermanos y hermanas en Cristo celebrando que aún podamos ser Uno en Él y el uno con el otro, ¡incluso si no estamos físicamente presentes con los demás! Quizás esta gracia podría ser el mejor don de esta Semana Santa tan inusual.

 

Hoy serán bendecidas las ramas de palma las cuales en algún momento serán compartidas en la comunidad de la Iglesia. Pero, en un lugar como Florida, donde las palmas crecen libremente, se podrían recortar algunas y colocarlas en un florero para adornar nuestros espacios de vida esta semana. ¡El día 22 de noviembre, celebramos la solemnidad de Cristo Rey, la procesión que perdimos durante esta Semana Santa, podría ser parte de nuestra Liturgia ese día!

 

El jueves, al recordar el don de la Eucaristía, podemos hacer esta oración especial, que es un acto de comunión espiritual para nosotros y para los que más la necesitan:

 

Mi Jesús creo que estás presente en el Santísimo Sacramento.
Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma.
Como no puedo en este momento recibirte sacramentalmente,
entra al menos espiritualmente en mi corazón.
Te abrazo como si ya estuvieras allí y me uno totalmente a ti.
Nunca permitas que me separe de ti. Amén.

 

Y cuando llegue el 14 de junio, la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús, lleno de esperanza que esta crisis de salud quedara resuelta y en él pasado y podamos participar del Cuerpo y la Sangre del Señor con una fe renovada y acción de gracias. ¡Ciertamente jamás daremos por hecho el don de la Eucaristía y la recepción de la Sagrada Comunión!

 

El Viernes Santo, día de la Pasión del Señor, se resume en los escritos de San Pablo que dice: “Debemos gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en él está nuestra salvación, nuestra vida y nuestra resurrección, y por él fuimos salvados y redimidos.” Y cuando llegue el 14 de septiembre, la Solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, ¡podríamos venerar la Cruz del Señor Jesús que nos ha llevado a través de cada momento difícil y ha revelado su amor salvador!

 

Tengan por seguro que estoy rezando profundamente por cada uno de ustedes y sus familias durante estos días tan estresantes y difíciles. ¡A pesar de la distancia física que nos separa, aún podemos mantenernos unidos en la celebración de estos misterios! ¡Y Dios, por la gracia de su amor, nos ha dado a todos un tiempo para pausar y apreciar plenamente la profundidad de su amor durante estos días santos!

 

Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre este pueblo, que ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa resurrección; venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y consolida en él la redención eterna.

 

Padre Bob

 

 

PD:

Muchísimas gracias a todos los que han estado enviando sus sobres de donaciones y a quienes continúan donando en línea.

 

Muchísimas gracias a los hogares de nuestra parroquia y misión que nos han ayudado generosamente a alcanzar los hitos de Nuestro Llamado Católico.

  • La evaluación de la Iglesia de Blessed Sacrament es de $ 299,714.
    691 hogares han prometido $213,219 faltándonos $68,495 para alcanzar nuestra meta
  • La evaluación de la Misión de Santo Toribio es de $ 12,731.
    28 hogares han prometido $6,180 faltándonos $6,551 para alcanzar nuestra meta
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