Queridos feligreses:

 

En medio del aislamiento que estamos experimentando cada uno como resultado del coronavirus, parece que el Internet se ha convertido en una forma muy efectiva para mantenernos “en contacto” como familia y como Iglesia. Como saben, estamos transmitiendo en vivo la Misa el sábado a las 4:00 pm en inglés y a las 5:30 pm en español. También se proporcionan enlaces para que podamos continuar participando en nuestro programa de administración de tesoros. ¡Me ha sorprendido la gran cantidad de personas que se han sintonizado con nosotros para la celebración de la Liturgia! Me han conmovido profundamente algunos de los comentarios tan amables y afectuosos que han participado en Facebook y en la página web parroquial. ¡Gracias! Al comenzar la Semana Santa el próximo sábado la cual observaremos de manera muy inusual, ¡sé que Internet será para nosotros una forma primaria en la que podremos viajar conectados a través de estos días santos!

 

En el núcleo de la Liturgia de la Palabra de hoy, está la muerte de Lázaro, que es un amigo cercano de Jesús. Marta, afligida por la muerte de su hermano Lázaro (Juan 11: 1-45), escucha al Señor Jesús decirle: “Yo soy la resurrección y la vida: el que crea en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre”. La muerte y la vida ocupan un lugar central en las Escrituras y la Liturgia de este Quinto Domingo de Cuaresma. La muerte prematura de este creyente, uno de los primeros discípulos de Jesús, da ocasión para glorificar al Dios de los vivos y los muertos, ¡Aquel que escucha nuestro clamor incluso desde la tumba y responde!

 

En cierto sentido, la Cuaresma ya está detrás de nosotros porque los días de la Pasión del Señor han comenzado. ¡Hay aquí una urgencia de dejar atrás la sombra de la muerte para que podamos abrazar el cumplimiento de las profecías de Ezequiel (37: 12-14) cuando el pueblo de Dios se levante de sus tumbas abiertas a través del Señor y el Mesías! En las aguas del bautismo confrontamos nuestra propia muerte y somos guiados por el Señor Jesús a la resurrección prometida. Conscientes de que esta promesa está dentro de nosotros, oramos por aquellos que se unirán a nosotros en este Misterio Pascual a través de los Sacramentos Pascuales. Más especialmente, en la singularidad de estos días de enfermedad y muerte, ¡necesitamos mantener el Misterio Pascual grabado profundamente en nuestras mentes, en nuestros corazones y ojos!

 

Dios misericordioso, que mostraste tu gloria a nuestra raza caída al enviar a tu Hijo a confundir los poderes de la muerte. Llámanos desde la tumba oscura del pecado. ¡Rompe los lazos que nos limitan, para que podamos creer y proclamar a Cristo, la causa de nuestra libertad y la fuente de la vida, que vive y reina por los siglos de los siglos!

 

Nuestro Llamado Católico continúa y les quiero ofrecer mi agradecimiento por el éxito y la generosidad que han demostrado. Hemos sobrepasado a más de dos tercios de nuestra evaluación:

  • La evaluación de la Iglesia de Blessed Sacrament es de $299,714. 663 hogares se han comprometido con $226,744.60 nos faltan $72,969.40 para alcanzar nuestra meta.
  • La evaluación de la Misión de Santo Toribio es de $12,731. 28 hogares se han comprometido con $6,180 nos faltan $6,551 para alcanzar nuestra meta.

 

Tengan por seguro que estoy rezando profundamente por cada uno de ustedes durante estos días tan estresantes y difíciles. ¡En medio de estas dificultades, ruego para que cada día puedan ver, sentir y experimentar plenamente las innumerables gracias y bendiciones de Dios!

 

Padre Bob

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